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De qué dependen el plazo y el coste de una web corporativa

Explicamos qué determina el plazo y el coste de una web corporativa: el alcance, el contenido, las integraciones y el mantenimiento posterior.

Equipo de rabbitclipPublicación: 5 min. de lectura

Cuánto se tarda y cuánto cuesta una web corporativa suele ser la primera pregunta que se hace; pero no tiene una única respuesta válida para todos. Dos empresas pueden pedir el mismo número de páginas y, aun así, una termina en dos semanas y la otra tarda dos meses. De dónde viene esa diferencia. Casi siempre, más del alcance bien definido que del presupuesto.

En este artículo explicamos los factores que de verdad determinan el plazo y el coste de un proyecto de web corporativa: cómo se define el alcance, por qué es tan crítica la preparación del contenido, cómo afectan exactamente las integraciones al plazo y por qué el mantenimiento posterior al lanzamiento debe formar parte del presupuesto. En lugar de dar una cifra cerrada, buscamos aclarar los factores que determinan esa cifra; el precio exacto siempre se concreta en una reunión de descubrimiento. Conocer estos factores de antemano también ayuda a entender, cuando reciba un presupuesto, por qué una cifra sale distinta de otra.

Sin alcance definido, tampoco se puede definir el plazo

Cuántas páginas, en qué idiomas, con qué funciones, como formulario, área de socios, buscador o multidivisa; sin aclarar esto, cualquier plazo que se dé es en realidad una suposición. Cada página o función que se añade a medida que avanza el proyecto saca tanto el plazo como el coste de lo calculado al principio.

Dejar el alcance por escrito desde el inicio crea un punto de referencia común tanto para la empresa como para el desarrollador. Aunque este documento cambie con el avance del proyecto, al menos queda claro sobre qué se ha añadido cada cambio.

El documento de alcance también aclara la diferencia entre lo presupuestado y lo entregado. Cada petición que se añade después puede valorarse como trabajo adicional según este documento, lo que protege tanto a la empresa como al desarrollador de facturas sorpresa.

  • ¿Está claro el número total de páginas y el propósito de cada una?
  • ¿Hace falta más de un idioma?
  • ¿Están listadas funciones adicionales como formulario, buscador o área de socios?
  • ¿Se han hablado los requisitos de adaptación móvil y accesibilidad?

La preparación del contenido, el factor más olvidado

En un proyecto de web, el mayor retraso casi nunca viene del diseño ni del desarrollo, sino de la entrega tardía del contenido. Si los textos, las imágenes o la información de producto no están listos, la fase de diseño avanza con casillas vacías y luego hay que rehacerlo todo.

Preparar el contenido antes de que empiece el proyecto, al menos en sus líneas generales, es una de las formas más eficaces de mantener realista la fecha de entrega. Si la redacción de textos no es tarea de la propia empresa, este trabajo debe incluirse desde el principio en el plan como un servicio más.

Una forma de acelerar la preparación del contenido es aprovechar folletos, materiales promocionales o una web antigua ya existentes. Editar un texto que ya existe suele avanzar mucho más rápido que escribir desde cero.

  • ¿El texto de cada página está redactado, o se está a la espera de un borrador?
  • ¿Las imágenes de producto o servicio están listas, o hace falta hacer una nueva sesión?
  • ¿Quién entrega el contenido y para qué fecha?

Cómo alargan el plazo las integraciones

Conectar con un programa de contabilidad, añadir una pasarela de pago, intercambiar datos con un CRM ya existente; cada una de estas cosas supone una carga técnica propia, al margen del diseño visible de la web. Cuanto más particular es la integración, más se alarga el tiempo de pruebas.

Cada sistema que exige integración tiene su propia documentación y sus propias limitaciones. Si estos detalles no se aclaran al principio del proyecto, aparecen retrasos inesperados durante el desarrollo; por eso conviene elaborar la lista de integraciones desde el primer momento.

Algunas integraciones exigen pasar por el propio proceso de aprobación o seguridad de un sistema de terceros, algo que no está bajo el control del equipo de desarrollo. Listar este tipo de dependencias al inicio del proyecto permite reservar en el calendario un margen realista.

Lo que viene después del lanzamiento también forma parte del coste

Cuando una web se pone en marcha, el trabajo no termina: las actualizaciones de seguridad, las actualizaciones de contenido y el seguimiento del rendimiento son una necesidad constante. Un presupuesto que no tiene en cuenta esto desde el principio se encuentra, pocos meses después del lanzamiento, con un coste adicional inesperado.

Si el mantenimiento se plantea como un servicio mensual o como un soporte que se contrata según haga falta depende de con qué frecuencia piense actualizar la empresa. Para una web que se actualiza a menudo, un modelo de mantenimiento regular ofrece a largo plazo un coste más previsible.

También hay que dejar por escrito el alcance del contrato de mantenimiento: qué actualizaciones están incluidas y qué cambios llevan un coste adicional. Sin esta claridad, la empresa y el desarrollador pueden tener expectativas distintas sobre qué entra en el mantenimiento.

  • ¿Quién hará las actualizaciones una vez que la web esté en marcha?
  • ¿Quién se encargará de las actualizaciones de seguridad y de las copias de seguridad?
  • ¿Se plantea un mantenimiento mensual o un soporte según haga falta?

Cómo montar un calendario realista

En un proyecto de web corporativa, un calendario realista solo puede montarse después de definir el alcance y de fijar las fechas de entrega del contenido. Si se saltan estos pasos y se da directamente una fecha, esa fecha suele moverse en el primer punto de atasco.

La variable que más afecta al plazo suele ser la velocidad de respuesta de la propia empresa: la entrega de contenido, la aprobación del diseño, los tiempos de feedback. Al margen de la velocidad del equipo de desarrollo, un retraso en estos pasos alarga directamente el plazo total.

Un calendario realista también debe incluir un margen. Un retraso inesperado puede darse en cualquier proyecto; un calendario que reserva ese margen desde el principio facilita mantener la fecha de entrega incluso cuando surge un pequeño contratiempo.

Lo que determina el plazo y el coste de un proyecto de web corporativa no es tanto el número de páginas como la claridad del alcance, si el contenido está listo y la complejidad de las integraciones. En lugar de dar una cifra cerrada, hablar de estos factores desde el principio sienta una base más sólida tanto para fijar bien las expectativas como para terminar el proyecto a tiempo; el plazo y el coste exactos siempre se concretan en una reunión de descubrimiento. Una hora dedicada a hablar de estos factores al principio sale mucho más barata que días de incertidumbre en mitad del proyecto.

Preguntas frecuentes
¿En cuántos días se entrega una web corporativa?

Varía desde unas pocas semanas hasta varios meses, según el alcance. Un plazo estimado sin haber aclarado el número de páginas, los idiomas y las integraciones no debe tomarse como un compromiso real; por eso en la primera reunión lo prioritario es definir el alcance.

¿El contenido lo preparamos nosotros o lo redactan ustedes?

Las dos opciones son posibles; la empresa puede preparar su propio contenido o incluir la redacción de textos como servicio dentro del plan. Lo importante es que esta decisión se aclare al principio del proyecto, no a mitad de camino.

¿Por qué debo incluir el coste de mantenimiento desde el principio?

Después del lanzamiento, las actualizaciones de seguridad y de contenido son una necesidad constante; un presupuesto que no lo tiene en cuenta desde el principio se encuentra pocos meses después con un coste adicional inesperado. Planificar el mantenimiento desde el inicio convierte ese coste en algo previsible en lugar de una sorpresa.

Si no sabe por dónde empezar, está en el lugar correcto.

Puede que el proyecto que tiene en mente ya esté claro, o que sea solo una idea. Cualquiera de las dos vale. Hablemos en una breve consulta de dónde está y hacia dónde puede llegar.

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